Nadie puede prometer un resultado de posicionamiento puntual, y quien lo hace está adivinando. Lo que sí se puede controlar es la ejecución técnica, y ahí es donde las migraciones suelen fallar.
Antes de mover nada, hacemos un crawl del sitio actual y registramos cada URL, etiqueta canónica y valor de metadatos como línea de base. El mapa de redirects se arma a partir de ese crawl, no de patrones supuestos, y se aplica una regla: nada de cadenas. A va directo a C. Después del lanzamiento volvemos a hacer el crawl, comparamos contra la línea de base y seguimos monitoreando cobertura e indexación hasta que se estabilizan.